Los tripulantes sintieron una atracción irresistible como canto de sirenas. Solamente el
teniente Orfeo fue capaz de convencerlos para que virasen la nave, justo a tiempo para no ser engullidos por el agujero negro.
teniente Orfeo fue capaz de convencerlos para que virasen la nave, justo a tiempo para no ser engullidos por el agujero negro.
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